El virus más
peligroso esta en casa: Los verdugos junto a las victimas
Gorveña Parisuaña Kelly Yumiko
La
aplicación de las medidas sanitarias para evitar el contagio del covid 19, como
el distanciamiento social y el aislamiento, impuestas por las autoridades, no
solo han tenido impactos sanitarios y económicos, sino que también sociales. La
violencia contra las mujeres es una realidad social, previa al inicio de la
pandemia, pero que se ha intensificado, con la aplicación de dichas medidas,
donde muchas mujeres se han visto obligadas a continuar por más tiempo al lado
de sus agresores. Los escenarios violentos gritan por si solos con episodios de
abusos contra las mujeres en todo el mundo y, sobre todo, en nuestro país
Como
sociedad y como país enfrentamos a diario numerosos obstáculos, Y uno de los
más graves y lamentablemente más frecuentes, es la violencia en contra de la
mujer que no tiene cuando acabar. El informe estadístico de las cifras de
víctimas de violencia sigue en aumento y más aun es una época tan dura como la
pandemia, donde las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes que viven en espacios
vulnerables, se han visto imposibilitadas de alejarse de sus agresores, lo que
ocasiona que se siga con ese círculo vicioso de violencia.
“las
lesiones personales, el homicidio, la violación, el abuso y acoso sexual, la
trata de personas, la prostitución forzada, el secuestro, la tortura y las
diversas formas de discriminación. En efecto, esta problemática constituye un
atentado al derecho a la igualdad que existe entre hombres y mujeres y un
desconocimiento de la equiparación de derechos políticos, civiles, económicos,
culturales y jurídicos que existen entre ambos” (Humanas, 2008, pág. 10).
Los
Equipos Itinerantes de Urgencia (EIU) formados por el Ministerio de la Mujer, para
atender a las víctimas de violencia durante la emergencia sanitaria, han
atendido en el país alrededor de 18.439 casos de violencia contra la mujer solo
desde el mes de marzo hasta el mes de agosto del 2020, de los cuales
51 han sido por violencia económica, 2.693 por violencia
sexual, 7.277 por violencia psicológica y 8.418 por
violencia física.
Para
vencer esta coyuntura negativa que enfrentamos a diario y más aún durante la
pandemia, y generar entornos seguros para todas las mujeres peruanas, es
importante establecer políticas para la precaución, el cuidado y la
atención de las mujeres víctimas de violencia, así como mejorar el acceso a la
justicia y el fortalecimiento institucional.
“El
acceso a la justicia es un derecho fundamental que puede verse limitado en
sociedades no equitativas, sobre todo en el actual contexto de pandemia que ha
intensificado las desigualdades. Impulsar un sistema especializado de justicia
como respuesta frente a la violencia contra las mujeres, es garantizar este
derecho fundamental para todos y todas.” (M. C. Sacasa, representante residente
del PNUD Perú)
En conclusión, el
escenario de violencia en contra las mujeres se ha agudizado en esta etapa de
emergencia sanitaria, negando a las mujeres el acceso a la justicia y la
protección judicial. En el contexto actual, esta problemática se ha convertido
en un fenómeno social y de interés mundial, en ese sentido es necesario
demostrar que estos problemas son resultado de construcciones sociales erróneas
que pueden ser modificadas, para garantizar la protección de todos aquellos
derechos vulnerados de las mujeres en este periodo de aislamiento social.
FUENTES:
Hernández Pita, I. (2014) Violencia de género, una mirada desde la sociología.
Organización de las Naciones Unidas- Mujer. (abril
2020) Violencia contra las mujeres: la
pandemia en la sombra. https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/4/statement-ed-phumzile-violence-against-women-during-pandemic

No hay comentarios:
Publicar un comentario